Hacía mucho que no me pasaba por aquí, pero, creo que ya es hora. Más que nada, lo necesito. Ni me voy a parar a pensar en lo que voy a escribir, lo que salga, salió. Han pasado demasiadas cosas desde que no publico una nueva entrada así que...lo que surja.
¿Conocéis ese sentimiento de... no sentir nada? Si, "no sentir nada", es decir, no tener ninguna motivación, ningún propósito, simplemente dejar que pasen los días. Te despiertas, vas a clase, vuelves, te pasas la tarde haciendo deberes, llega la noche y... te tumbas en la cama y ya está, un día agotador para nada, para llegar a tu cuarto cansadísimo, sin algo o sin alguien que te diga: que bien has rendido hoy, ahora te toca descansar, te lo mereces. No, nada. Te quedas mirando el móvil o el ordenador con la esperanza de que pase algo, y nadie te dice nada, tú mismo tienes que decirte lo bien que lo has hecho y que te mereces esa recompensa, descansar. Y eso sucede día tras día. Y se te van las ganas de todo. Prefieres tener un motivo por el que llorar o por el que estar preocupado antes que eso. Por lo menos así notarías que perteneces a algún sitio. Y es en esas noches en las que empiezas a echar en falta ciertas cosas. Ciertos sentimientos. Tienes frío y no quieres más abrigo, quieres esa persona que te de un abrazo, que te haga olvidar todo lo demás, el frío, tus pensamientos negativos, que te diga lo mucho que te mereces. Y desgraciadamente, por mucho que lo estés deseando, no va a cambiar en ese momento. Vas a tener que aguantar, estar un tiempo así, ya sean unos días o unos meses. Y ahí viene la pregunta, ¿cómo aguantar ese tiempo? Pues, no lo sé. Supongo que sea mirando las cosas buenas, aunque claro, en ese momento estás cegado por la negatividad. Así que, quedan dos opciones, mantenerte en los amigos y familiares o tener paciencia, porque todo llega. Será duro, podrás pasarlo fatal noche tras noche sin ver avance alguno, pero cuando menos te lo esperes, te sorprenderá. "You can't truly love, until you've given up on it".
Ahora, eres libre de decidir. Todos pasamos malas rachas y necesitamos algo que nos ayude a sobrepasarlas, ya sea por nosotros mismos o con la ayuda de las personas más cercanas. Si estás pasando por algo así, hazme caso, puede que ahora pases las noches mal, llorando, preguntándote por qué a ti. Pero la respuesta es simple: A ti no, a todos. Así que, en vez de soñar con lo desgraciado que eres, sueña con lo afortunado que puedes llegar a ser.