Hoy, en vez de daros mis argumentos de por qué no he escrito antes, voy a empezar directamente.¿Todo comienza verdad? Pues todo acaba también. Por desgracia o por suerte así es la vida, todo tiene un principio y un final. Cuando pasamos por una mala etapa deseamos que se acabe, que acabe el mal estar... pero, cuando llega lo bueno, no podemos bajar la guardia, pronto recaerá otra vez.
Supongo que sean esos altibajos los que nos hagan más y más fuertes, pero, para ello hay que sufrir al igual que hay que disfrutar.
Y ahora, es verano, eso que todos estábamos deseando que llegase, una etapa buenísima... Pero por desgracia, el mío no empezó muy bien... En vez de empezarlo como quería, contenta, alegre de haber acabado todos los exámenes, tener 3 meses de vacaciones para disfrutarlos con la gente a la que quiero... Empezó con llantos y con ganas de encerrarme en mi cuarto y no salir de allí... Y así lo empecé, tirada en mi cama, llorando, preguntándome por qué... a que venía esto ahora, algo que no me esperaba para nada... pero uno de esos pensamientos dio la vuelva, y recapacité sobre él. De que me sirve a mi encerrarme, aislarme del mundo... solo para una cosa, para deprimirme y desanimarme, y ese no era mi propósito de verano... el mío era salir, no pisar apenas mi casa, y estaba siendo todo lo contrario, por lo que decidí abandonar mi habitación, quedar con alguien y salir... No podía dejar que una mala sorpresa destruyera mis planes. Pero... como de costumbre, un problema no viene solo... Viene acarreado a uno peor, uno que... no quiero ni plantearme aun. Aun cruzo los dedos porque no sea así. Pero si es verdad... que debo de ir haciéndome a la idea, porque sino, sé que lo voy a llevar peor. Y además, si luego resulta que acaba bien, me dará una alegría. No perderé la esperanza por mucho que me haya bajado el ánimo.
Y bueno, con esto, quería llegar a una cosa:
Como decía al principio, las cosas comienzan, pero nunca sabes cuando ni como acabarán.

No hay comentarios:
Publicar un comentario